24.3.09

Los maestros finlandeses

Descripción de la visión del profesor a partir de las opiniones dadas por el especialista finlandés Jouni Välijärvi, doctor en filosofía e investigador de la Universidad de Jyväskylä, para el diario La Nación de Argentina y del weblog observador del ISEI-IVEI

El maestro en Finlandia goza de un importante prestigio social, buena remuneración y atención por parte de las municipalidades, por lo cual es la profesión que más chicos demandan al momento de elegir universidad.

En cuanto a la calidad de los docentes, se establece que los criterios de selección sean libres, a juicio de los directores de la escuela, pero rigurosos; así lo evidencia el pequeño 12% del total de aspirantes a docentes que la Universidad de Helsinki acepta.

Es riguroso proceso de selección que rige en la formación de los maestros y sólo ingresa menos del 20% de los aspirantes a la carrera docente. La influencia de los maestros se fortaleció a partir de la década del 90, cuando Finlandia descentralizó la educación y les dio más poder a los municipios, lo que redundó en mayores atribuciones para los maestros. Hoy los docentes pueden elegir los libros de textos, el programa que sigue la escuela, fijar directivas sobre cuestiones disciplinarias, de evaluación y la cooperación entre las escuelas y los padres. En tanto, el papel de los directores es más acotado que en otros países. Uno de los problemas más graves del sistema educativo argentino es la alta fragmentación y las profundas diferencias en los recursos y la calidad de la enseñanza entre distintas provincias. En Finlandia, el gobierno tiene un papel crucial para evitar que se generen desigualdades en función de la situación económica de las distintas regiones del país.

"La paga no es tan importante si comparamos con los sueldos de otros países. En Suiza es casi el doble. La paga, por sí sola, no explica la popularidad de la profesión en Finlandia y es difícil de explicar por una sola razón. Si bien los sueldos no son muy altos, ser docente da buenas perspectivas en la sociedad. Muchos docentes trabajan en casas de edición u otras profesiones". La profesión docente, asegura, es una de las más consideradas por los jóvenes que están próximos a finalizar la escuela media.

El sistema educativo Finlandés:



Los maestros deben enseñar a leer y escribir en el primer grado, en un máximo de 6 meses, en grupos que no pueden tener más de 25 alumnos, cifra que se reduce a 20 a partir del séptimo año.

El considera que hay dos características principales del sistema educativo de su país: la unidad y equidad del sistema y la formación de los docentes. Afirma que después de la Segunda Guerra Mundial, la sociedad finlandesa realizó una fuerte inversión en la construcción de una red densa de escuelas en todo el país, que permitió a todos los chicos ir a la escuela. Hay ahora 4000 escuelas primarias y 580.000 alumnos matriculados.

El investigador finlandés sostieno que "la finalidad de la educación no es que una persona reciba un diploma, sino lograr una preparación para un aprendizaje de por vida".

Los maestros deciden qué enseñan, cómo lo enseñan, a quién y a qué ritmo. Tienen tanta libertad como preparación. Son los maestros de Finlandia, venerados por el resto de la sociedad y una de las claves de que su país lidere desde finales de los noventa la lista educativa de la OCDE, más conocida como Informe Pisa.

A continuación un horario de clases:



El Consejo Nacional de Educación de Finlandia, un organismo dependiente del ministerio, es el encargado de elaborar los contenidos mínimos que luego los profesores, todos con formación universitaria y la mayoría con un master en su haber, desarrollarán según sus criterios. "Les damos mucha libertad y eso es fundamental para la motivación del profesorado. Es verdad que los maestros no están muy bien pagados, pero gozan de un gran reconocimiento social", explica Reijo Laukkanen, del Consejo Nacional. Un maestro de primaria en Finlandia cobra en torno a un 25% menos que un colega suyo español, según datos de la OCDE. Pero los profesores son conscientes de su papel como motor fundamental en la sociedad finlandesa. Por eso, hay tortas para entrar a la escuela de Pedagogía y por obtener una plaza como profesor.

Una escuela:



Pero, ¿qué hace que en un país la educación se convierta en el eje sobre el que gira la sociedad? ¿Qué conduce a un país a venerar a sus maestros? "Es una cuestión de cultura, de reconocimiento histórico", indica Jari Jokinen, que representa a su país ante la UE. "Finlandia fue el segundo país del mundo, y el primero de Europa en permitir el voto de las mujeres. Las mujeres siempre han tenido muy claro que a sus hijos les iría mejor en la vida si estudiaban, y ellas han empujado y participado en la vida pública para que el nivel educativo sea alto en Finlandia". Otro de los argumentos que se manejan en los círculos educativos apunta al nacionalismo del siglo XX. Helsinki, deseoso de deshacerse del dominio sueco y ruso, apostó por la educación y el aprendizaje del finés como herramienta para la emancipación cultural. Fue entonces cuando se crearon las escuelas públicas.

Matti Meri: "El ser humano tiene que ser capaz de fijarse sus propios objetivos, y después, ser capaz de evaluarse. Hay que hacerles responsables de su propia vida desde el principio, que aprendan a no delegar en la sociedad la responsabilidad de sus actos". Meri cree además que es fundamental establecer una relación de iguales entre profesores y alumnos. "El maestro no tiene que saber mucho. Tiene que saber escuchar. A veces, es más importante escuchar al alumno y compartir sus conocimientos.

En Finlandia, los profesores y los alumnos se respetan mucho, pero no desde la jerarquía, sino desde la igualdad". Y esa palabra, igualdad, aparece una y otra vez en los folletos del Ministerio de Educación finlandés. Enseñanza pública para todos, comida gratis en la escuela, libros de texto que proporciona el Estado.



Hoy, todos los profesores del Arabia, que toma el nombre del barrio de clase media de las afueras de Helsinki en el que está ubicado, llevan puesta alguna prenda de ropa roja. Los alumnos han decidido que esta será la semana de los colores y los profesores acatan la voluntad de los más pequeños. Hoy toca el rojo. El recreo también está teñido de rojizo: collares, bufandas y faldas se mezclan con las cabezas rubias de los alumnos. La clase que más prendas rojas reúna ganará el concurso, una iniciativa que también ha partido de los alumnos.

A principios de año, cada clase elige a dos representantes entre los alumnos, que se reúnen periódicamente con los padres y profesores para exponerles sus problemas y proyectos. Una vez al año, los delegados de todos los colegios se reúnen con el alcalde y le presentan una petición, consensuada entre todas las clases.

"En esta escuela los maestros mandan. Deciden en qué debemos gastar el dinero, elaboran su propio programa, salen de excursión cuando quieren y eligen algunos de los libros de texto", explica. Unos pescan en el hielo durante la clase de Naturales, otros van al museo para la de Historia o hacen uso de Internet en Geografía. La falta de directrices procedentes del ministerio o de la escuela les obliga a ser creativos.

Debemos considerar que Finlandia es un país más homogeneo que muchos de Latinoamérica y que posee menos migración que Francia, Inglaterar , Italia y España por lo cual todavía estan desarrollando políticas para integrar a los alumnos procedentes de otras culturas es, sin embargo, algo que los maestros finlandeses tienen poco trabajado.