Los telecentros comunitarios son un buen ejemplo de esta complejidad. Desde su aparición en los años noventa, han sido promovidos como espacios para facilitar el acceso equitativo a las tecnologías digitales, especialmente en contextos con mayores desigualdades. Sin embargo, su papel ha ido cambiando con el tiempo. Ya no pueden entenderse únicamente como lugares donde las personas acceden a ordenadores o realizan trámites en línea.
Hoy, muchos telecentros funcionan también como espacios de acompañamiento, formación, participación ciudadana, mediación digital, articulación comunitaria y hasta innovación social. Son lugares donde se aprende, se comparten saberes, se fortalecen redes y se generan respuestas situadas a necesidades concretas del territorio.Esta mirada es el punto de partida del artículo “Hacia una evaluación integral de la sostenibilidad de los telecentros: propuesta y validación del instrumento TESPOP”, publicado en Edutec. Revista Electrónica de Tecnología Educativa. En este trabajo proponemos y validamos TESPOP, un instrumento orientado a evaluar la sostenibilidad de los telecentros comunitarios desde una perspectiva integral.
El instrumento se organiza en seis dimensiones: tecnológica, económica, social, política, organizativa y pedagógica. Esta estructura permite analizar la sostenibilidad como un ecosistema de factores interrelacionados, y no como una cuestión reducida a la financiación o al mantenimiento técnico.
La dimensión tecnológica considera la adecuación de las infraestructuras, la conectividad, el software, el mantenimiento y la capacidad de adaptación técnica. La dimensión económica permite observar la planificación financiera, las fuentes de financiación y las alianzas necesarias para garantizar continuidad. La dimensión social se centra en la participación comunitaria, el liderazgo, la confianza y la relación con el contexto local. La dimensión política analiza el compromiso institucional, las políticas públicas de inclusión digital y la estabilidad del apoyo administrativo. La dimensión organizativa se refiere a la gestión interna, los roles, los horarios, la ubicación, la difusión y la calidad de los servicios.
Una de las aportaciones centrales del trabajo es la incorporación de la dimensión pedagógica. Esta dimensión reconoce que los telecentros son también espacios de aprendizaje no formal. En ellos no solo se accede a tecnología; también se desarrollan capacidades, se acompaña la apropiación crítica de las TIC y se generan procesos educativos adaptados a las necesidades de cada comunidad.
El estudio se desarrolló en tres fases. Primero, se realizó una revisión de literatura científica y técnica para construir el marco conceptual del instrumento. Después, TESPOP fue sometido a validación mediante juicio experto. Finalmente, se aplicó de forma piloto en un taller con 25 personas gestoras y dinamizadoras de la red de telecentros de Cataluña. Este proceso permitió ajustar el instrumento, mejorar la claridad de los ítems y valorar su aplicabilidad en contextos reales.
La propuesta parte de una idea sencilla, pero relevante: la sostenibilidad de los telecentros no depende solo de que existan recursos técnicos o económicos. También depende de su capacidad para generar vínculos, responder a las necesidades del territorio, sostener equipos formados, articular redes de colaboración y promover aprendizajes significativos.
En un momento marcado por la digitalización acelerada, la inteligencia artificial y las nuevas formas de desigualdad digital, necesitamos herramientas que permitan mirar estos espacios con mayor profundidad. Evaluar los telecentros implica preguntarse por su infraestructura, pero también por su función social, educativa y comunitaria.
Cada dimensión recoge factores internos y externos que influyen en la continuidad, adaptación y pertinencia del telecentro en su contexto local (tabla 2). El instrumento se plantea como una guía de autoevaluación, coevaluación y análisis institucional, útil para identificar fortalezas, detectar áreas de mejora y orientar decisiones compartidas entre administraciones, equipos gestores y comunidades. Su principal aporte es incorporar la dimensión pedagógica como parte de la sostenibilidad, reconociendo que estos espacios también generan aprendizajes no formales, acompañan procesos de apropiación digital y fortalecen capacidades comunitarias.
TESPOP busca contribuir a esa conversación. No como una receta cerrada, sino como una guía para facilitar diagnósticos situados, apoyar la toma de decisiones y fortalecer políticas locales de inclusión digital.
Porque la inclusión digital no se garantiza únicamente con acceso. También requiere acompañamiento, comunidad, formación, participación y capacidad de adaptación al contexto.
Referencia:
Valdivia-Vizarreta, P., Úcar, X., & Muñoz Moreno, J. L. (2026). Hacia una evaluación integral de la sostenibilidad de los telecentros: propuesta y validación del instrumento TESPOP. Edutec. Revista Electrónica de Tecnología Educativa, 95, art. 10. https://doi.org/10.21556/edutec.2026.95.4451
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