08 septiembre 2025

Propuestas de caminatas sonoras desde el buen vivir

Imagen generada con ChatGPT
Continuando con nuestro proyecto Caminatas sonoras dentro de “Projectes de Cooperació Interuniversitària i d’Educació per la Justícia Global adreçats a països del Sud (Línia Sud)”. La propuesta conectará a jóvenes de comunidades rurales del Perú con estudiantes universitarios de cataluña mediante la creación de experiencias sonoras vinculadas al Buen Vivir.

En esta primera etapa hemos realizado una revisión teórica para comprender cómo se aborda el Buen Vivir y cómo se relaciona con el bienestar, el territorio, la vida comunitaria y los vínculos entre las personas y la naturaleza. A partir de esta revisión, hemos concretado varias dimensiones que nos ayudarán a estructurar el proceso educativo y creativo.

Cada dimensión se acompaña de preguntas que permitirán a las personas jóvenes observar su entorno, reconocer prácticas cotidianas, recuperar memorias y poner en palabras los saberes presentes en sus comunidades. Estas preguntas ofrecen un marco flexible para organizar aquello que buscamos comprender y compartir, sin limitar las experiencias ni imponer una única forma de interpretarlas.

El agua, la tierra, las plantas, las celebraciones, las memorias y las distintas maneras de vivir el tiempo se convierten así en puntos de partida para crear caminatas sonoras. A través de voces, relatos y paisajes sonoros, las juventudes podrán mostrar cómo se vive el Buen Vivir desde sus propios territorios y abrir un diálogo con estudiantes de otros contextos.

Las dimensiones

El agua que nos habita y nos enlaza con la tierra

¿Cómo se vive el vínculo con el agua como ser presente, sagrado y cuidadoso?¿Qué nos susurra el agua sobre cómo vivimos y cómo cuidamos la vida? El agua en las comunidades andinas y rurales no es solo una sustancia que fluye: es un ser vivo que habita los cuerpos, los paisajes y las prácticas cotidianas. Se le reconoce como fuente de vida, guardiana de memorias y parte de una red de vínculos que une a las personas con la tierra. El agua participa en rituales, en las cosechas, en los actos de cuidado, y en las decisiones comunales. Es escuchada y oficiada a través de cantos, silencios y ofrendas. Algunas comunidades la imaginan habitada por presencias tutelares, como el amaru o la sirena, que velan por su equilibrio. Esta caminata puede registrar sonidos de la limpieza de canales, del agua corriendo en acequias, de ceremonias colectivas, de relatos de sabiduría local y de la forma en que el agua enlaza territorio, cuerpo y espiritualidad.

La tierra que respira: trabajo, cultivo y trueque

¿Qué escucharías si caminaras por una comunidad donde el alimento no se compra envasado, sino que se cultiva, se intercambia y se celebra? Esta caminata invita a explorar los sonidos del campo y de los espacios de intercambio comunitario. El crujido de la hoz, las herramientas sobre la tierra, los pasos que van a la chacra al amanecer. El mercado local no es solo un lugar de compra: es un espacio de encuentro entre comunidades, donde se transmiten conocimientos, se estrechan lazos y se intercambian productos frescos sin necesidad de dinero. El trueque es una forma de sostener el equilibrio y mantener vínculos de reciprocidad. En cada sonido de este recorrido se puede reconocer que la tierra es madre: la Pachamama alimenta, pero también exige respeto, escucha y reciprocidad.

Cuidar y curar: la medicina natural y la sabiduría de las plantas

¿Qué sonidos nos acercan a una forma de salud que nace de la tierra y de los vínculos entre generaciones? Esta caminata puede centrarse en espacios donde se preparan remedios naturales, se recolectan plantas medicinales o se escucha a personas que han heredado conocimientos curativos. El sonido del mortero, del hervido de las hojas, del silbido del viento en los cerros donde crecen plantas sagradas. Esta medicina no es improvisada: es el resultado de siglos de observación y de vínculo con la Pachamama. Aunque no sea parte de la ciencia oficial occidental, su uso sigue vivo porque es eficaz, culturalmente situado y transmitido con cuidado. En el buen vivir, curar también es sanar el vínculo entre cuerpo, comunidad y territorio.

Paisajes que cuidan: despertar con la vida y arroparse con las estrellas

¿Qué paisajes y sonidos acompañan una vida conectada con el entorno? Esta caminata invita a experimentar momentos cotidianos que expresan armonía con el entorno: el canto de los pájaros al amanecer, el sonido del viento entre los árboles, la leña crujiendo para preparar el desayuno. Pero también incluye lo que se ve y se siente: abrir los ojos con la luz del día sobre los cerros, mirar el cielo claro, ver las estrellas desde una casa sencilla. Paisajes que no se compran, pero que sostienen emocional, espiritual y sensorialmente. Aunque las condiciones materiales sean difíciles, esta riqueza cotidiana es una fuente profunda de bienestar. Esta caminata ayuda a mostrar que el buen vivir también se encuentra en lo que rodea cada día a quienes habitan sus territorios con atención, afecto y pertenencia.

Ritmos que nos juntan: fiestas, danzas y espiritualidad

¿Cómo suena una comunidad que se celebra, se agradece o se protege? Esta caminata puede recoger sonidos de celebraciones locales, danzas, rezos, rituales y encuentros festivos. Puede incluir música tradicional (según cada zona), cantos colectivos, oraciones, sonidos de instrumentos como tambores, flautas, guitarras, maracas o caracolas. También puede registrar momentos íntimos de agradecimiento a la Pachamama, a los apus o a las montañas como seres protectores. En muchas comunidades, espiritualidad y celebración se entrelazan: no como religión institucionalizada, sino como una forma de energía colectiva y relacional que protege la vida y fortalece la identidad.

Memorias del camino: voces, silencios y aprendizajes

¿Qué sonidos guardan las memorias vivas que tejieron esta comunidad? Esta caminata puede recorrer lugares significativos: la escuela donde se aprendió a leer, el campo donde se jugó de niñez, el lugar donde se veló a un ser querido, el árbol donde se tejieron decisiones comunales. Las voces de personas mayores relatan cómo era antes, cómo cambió, qué se mantiene y qué se ha perdido. Estas memorias no están en los libros: se guardan en las canciones, los silencios, los dichos que se repiten. Esta caminata puede mostrar a estudiantes europeos por qué cuidar la memoria no es mirar atrás, sino reconocer que el pasado sigue latiendo en el presente, y es parte esencial del buen vivir.

El tiempo en otras formas: lentitud, espera y cosecha

¿Cómo suenan los tiempos que no tienen reloj? En las comunidades rurales, el tiempo no se mide solo por el reloj, sino por la luna, la cosecha, el crecimiento de una planta. Esta caminata puede registrar la calma del tejido, el ritmo de la cocina, los pasos sin prisa. También los tiempos de espera: para el crecimiento de la semilla, para que alguien se recupere, para que llegue el momento justo. En el buen vivir, el tiempo no se acelera: se habita, se respeta y se comparte. Es un tiempo cíclico, vinculado a la vida misma.

Estas dimensiones nos servirán para organizar, analizar y dar sentido a las experiencias sonoras que elaboren las juventudes participantes. No buscan dirigir sus relatos, sino ofrecer un marco que nos permita reconocer los temas, saberes y vínculos que emergen de sus propias formas de habitar y comprender el territorio.

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